Papa Francisco, la voz más escuchada en el conflicto venezolano.

El gobierno venezolano el jueves 10 de abril promovió a través de UNASUR una mesa de diálogo con los sectores de la oposición en donde participaron representantes de las dos principales tendencias políticas del país, los cancilleres de Colombia, Ecuador y Brasil, conjuntamente con el nuncio apostólico en Venezuela, Mons. Aldo Giordano.

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El esperado encuentro fue antecedido por una solicitud formal del gobierno de Maduro para que el Card. Pietro Parolín fungiera en el proceso de pacificación nacional como un “testigo de buena fe”.

Antes de abordar el tema del contenido de la respuesta papal, es importante resaltar las no muy claras declaraciones de Federico Lombardi a la agencia EFE donde respondía “no tener nada que decir” ante la propuesta del gobierno venezolano indicando quien seguía la situación del país es el mismo nuncio apostólico.

Para sorpresa de muchos el nuncio no sólo sigue la situación sino que el mismo jueves, horas más tarde, revela el contenido de dos comunicaciones formales del Vaticano, una firmada por el mismo Papa Francisco y la segunda del Card. Parolín quien afirma que “aún tiene su corazón en Venezuela”

El contenido íntegro de la carta del Santo Padre Francisco:

Al Excelentísimo Presidente Nicolás Maduro Moros,
a los Honorables miembros del Gobierno
de la República Bolivariana de Venezuela,
a los Honorables Representantes de la Mesa de Unidad Democrática
y a los Honorables Cancilleres del UNASUR

Deseo ante todo darles las gracias por la invitación que han dirigido a la Santa Sede para participar en el proceso de diálogo y paz por su querido País. A cada uno de ustedes deseo asegurarles, ante todo, mis oraciones, para que el encuentro y el proceso que están iniciando produzcan los frutos deseados de reconciliación nacional y de paz, dones que invocamos de Dios para todo el pueblo venezolano.

Soy consciente de la inquietud y del dolor vividos por tantas personas y, mientras manifiesto preocupación por cuánto está ocurriendo, renuevo mi afecto por todos los venezolanos, en particular por las víctimas de la violencia y por sus familias. Estoy plenamente convencido de que la violencia nunca podrá traer paz y bienestar a un País, ya que ella genera siempre y sólo violencia. Al contrario, por medio del diálogo ustedes pueden redescubrir la base común y compartida que conduce a superar el momento actual de conflicto y polarización que hiere tan profundamente Venezuela, para encontrar formas de colaboración. En el respeto y en el reconocimiento de las diferencias que existen entre las Partes, se favorecerá el bien común. Todos ustedes, en efecto, comparten el amor por su País y por su pueblo, como también las graves preocupaciones ligadas a la crisis económica, a la violencia y a la criminalidad. Todos ustedes llevan en el corazón el futuro de sus hijos y el deseo de paz que caracteriza a los venezolanos. Todos tienen en común la fe en Dios y la voluntad de defender la dignidad de la persona humana.

Precisamente esto les aúna y les apremia a emprender el diálogo que hoy inicia, en cuya base debe estar una auténtica cultura del encuentro, que sea consciente de que la unidad siempre prevalece sobre el conflicto. Les invito, pues, a que no se detengan en la coyuntura de lo conflictivo, sino a que se abran unos a otros para hacerse y ser auténticos constructores de paz. En el centro de cada diálogo sincero está, ante todo, el reconocimiento y el respeto por el otro. Sobre todo está el “heroísmo” del perdón y de la misericordia, que nos rescatan del resentimiento, del odio y abren un camino realmente nuevo. Se trata de un camino largo y difícil, que requiere paciencia y valentía, pero es el único que puede conducir a la paz y a la justicia. Por el bien de todo el pueblo y por el futuro de sus hijos, les pido que tengan este coraje.

Con estos sentimientos acompaño a toda la querida Nación venezolana, y a cada uno le imparto de corazón la Bendición Apostólica, invocando la ayuda del Señor.

Vaticano, 10 de abril de 2014, segundo de mi Pontificado.

FRANCISCUS

Sin embargo lo realmente curioso fue que las palabras del Papa Francisco fueron remitidas en más de 5 de las intervenciones por los diferentes participantes, citando textos de su magisterio, lo que demuestra la gran influencia del pontífice argentino en el país en conflicto.

A pesar de esto, ni gobierno ni oposición asumieron del todo el mensaje de la misiva papal que definió como “heroísmo del perdón y de la misericordia” la actitud necesaria para concretar el diálogo y el proceso de pacificación.

Ojalá que en los días venideros descubran ese heroísmo del perdón y ambas partes no caigan en la tentación de buscar mesiánismos estériles para el difícil momento que viven los venezolanos.

Rixio Portillo
@Rixiogpr

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