El Papa Negro.

La compañía de Jesús providencialmente celebra durante el 2014 el bicentenario de la restauración o su re oficialización por parte de la jerarquía pontifica ocurrida en Roma 1814, cuando 40 años antes el papa Clemente XIV suprimiera la orden bajo la presión ejercida desde las principales monarquías del momento, España, Portugal y Francia.

Silueta de Benedicto XVI a contra luz.


Y es providencial que este bicentenario sea con un papa jesuita, primero en la historia en pertencer al proyecto evangelizador de Ignacio de Loyola, el cual se diferencia de otras órdenes religiosas por su cuarto voto de obediencia al romano pontífice. De allí que para los jesuitas de hoy en día este cuarto voto no es tanto una obligación drástica y pesada, sino un signo de comunión evidente con uno de sus hermanos que ha sido elevado a la sede petrina.

Por ello, con razón o sin ella, es innegable la influencia de los jesuitas en todo el mundo, desde las complejidades astronómicas del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo, pasando por las profundidades teológicas de la Universidad Gregoriana de Roma y su participación directa en la organización de la Radio Vaticano, la voz del papa en diálogo con la Iglesia y el mundo.

Entre los cambios propuestos para la Curia Romana, como lo comenté semanas antes, se encuentra la unificación del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales con los servicios informativos de la Santa Sede (administrados según mandato de la Pastor Bonus por la Secretaria de Estado Art 43), lo curioso es que veintiséis años de pontificado polaco y ocho del alemán Ratzinger han dejado como fruto que cada uno de los medios oficiales esté en manos de una congregación diferente.

El Osservatore Romano con una evidente influencia del Opus Dei, a pesar del reconocido trabajo de Gian Mari Vian, el Centro Televisivo Vaticano por el sacerdote brasileño del clero de Milán Darío Viganó y profesor de la Universidad Salesiana, la Oficina de Internet por los Legionarios de Cristo y la Radio Vaticana y la vocería oficial a cargo del jesuita Federico Lombardi.

El nombre propuesto para aglutinar todas estas funciones es el jesuita Antonio Spadaro, actual director de la revista Civitá Cattolica, la más antigua publicación italiana de tipo dogmático doctrinal en la que muchos afirman que la Secretaría de Estado ejercía un fuerte dominio en la selección de los temas. 

En este sentido, se manejan dos hipótesis, que Spadaro acompañe a Lombardi en la dirección de los Servicios Informativos o que asuma por completo la difícil tarea de manejar la imagen mediática de Bergoglio. 

Quizás la tal influencia del prepósito general de la Compañía de Jesús al papado sea sola una leyenda de la Iglesia, lo que si parece cierto es que el verdadero papa negro (un jesuita) gobernará al menos, las comunicaciones de la Santa Sede.

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s