Pecadores si, corruptos no

Radio Vaticana ha publicado en su sitio web el levantamiento de la suspensión a divinis del Padre Miguel D´Escoto, sacerdote nicaragüense que en 1984 Juan Pablo II apartó del ministerio sacerdotal por su participación en diferentes cargos públicos  durante la revolución sandinista en Nicaragua.

Papa Francisco con capa morada – Fuente La Nación.Com.Ar

Entre estos cargos destacan, la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas y el ministerio de relaciones exteriores durante la década de los noventa, cuando el país centro americano se vio comprometido en materia de derechos humanos por persecución y represión a la disidencia, inclusive contra algunos miembros de la Iglesia Católica.

El hoy sacerdote D’Escoto es un anciano octogenario,  y a través de una carta (la cual se desconoce su contenido) ha pedido al papa Francisco el levantamiento de su suspensión sacerdotal y la oportunidad de celebrar la misa, antes de morirse.

En sentido, el gesto de perdón por parte del papa es sumamente importante, sin embargo no deja de llamar la atención las implicaciones posteriores que podría tener este gesto misericordioso.

En el continente son varios los procesos políticos de alta complejidad que se da en los países, y el levantamiento podría interpretarse como un espaldarazo a este tipo de acciones, que realmente han herido la fe del pueblo, al menos es el caso en Venezuela donde dichos sacerdotes se han convertido en un “dolor de cabeza” para los obispos, lo que incluso ha llevado a la renuncia de púrpurados con el fin de aminorar el impacto de conflictos internos en los presbiterios donde se ha intentado corregir estos problemas.

Aunque hasta la fecha ningún sacerdote en Venezuela ha sido suspendido por su participación partidista en cargos políticos, si han habido un sin fin de denuncias e intenciones por algunos obispos de comenzar procesos administrativos en contra de estos sacrdotes, lo que evidencia la combinación peligrosa ente sacerdocio y partidismo ideológico.

Sólo resta esperar que el gesto misericordioso del papa no sea interpretado como un cheque en blanco que sólo complicaría la normalidad en esas diócesis, y como muestra evidente el tan sonado caso del presidente Fernando Lugo en Paraguay, y la difícil situación que atraviesa el episcopado de ese país.

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s