Francisco no despenalizó el aborto

Papa Francisco confesando – Fuente L´Osservatore Romano

Recientemente varios medios de comunicación han informado una carta enviada del Papa Francisco al Presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, Mons, Rino Fisichella, con algunas indicaciones sobre las indulgencias para el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

En muchos casos se afirmaba que el Papa habría despenalizado el aborto en la Iglesia, en una “presunta” confusión de interpretación para hacer que el pontífice encaje en los aires de cambio y modernidad de la actualidad.

Esta vez la mala interpretación no fue por la poca claridad de las palabras del Papa, sino por el deseo “progresista” de ver cosas en la Iglesia que no existen en realidad. 

El Papa Francisco textualmente escribió: He decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.

¿Cambia esto la doctrina sobre el aborto? Evidentemente no, ni tampoco modifica en absoluto la necesidad de que el pecador se arrepiente para poder recibir la absolución de los pecados, según lo determinado por el Catecismo de la Iglesia Católica.

Este “arrepentimiento de corazón” que coloca el Papa Francisco como condición para absolver el aborto a los sacerdotes, es la “contrición” que el Catecismo menciona como dolor profundo en el alma por el pecado cometido.

¿Cuál fue entonces la novedad de las palabras del Papa? El permitir que sacerdotes puedan absolver el aborto, lo cual es un pecado reservado al obispo y al mismo romano pontífice.

El Código de Derecho Canónico establece cinco niveles de pecados que serían reservados al romano pontífice, otros al obispo, y los pescados menos complejos a los presbíteros en general. Esos niveles están las faltas contra la fe, contra la unidad de la Iglesia, contra el mismo Papa (en un acto violento), contra la Sede Apostólica, contra un sacramento (profanación o una praxis indebida del sacerdote), contra el sexto mandamiento según su gravedad, que conduzca a la excomunión.

El aborto como tal es un pecado que atenta contra la vida humana, y la absolución depende del obispo ordinario de la zona, con este gesto simplemente el Papa permite que durante el jubileo, los sacerdotes puedan absolverlos, sin necesidad de recurrir al obispo de la diócesis.

La carta enviada por el Papa Francisco precisa algunos aspectos de la Bula de Convocación Misericordiae Vultus, ya que muchos obispos habían solicitado interpretar con claridad el significado de los “misioneros de la misericordia” que menciona Bergoglio en el citado documento, los cuales lo asocia a Jesucristo como Sumo y eterno sacerdote.

De allí que la misiva a Fisichella precise algunos datos que quizás no quedaron tan claros en la Bula de Convocación.

El otro aspecto poco comentado es el reconocimiento al orden sacerdotal a los presbíteros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, movimiento fundado por el obispo excomulgado Marcel Lefebvre en 1988  por Juan Pablo II, al realizar sin la autorización de Roma una consagración episcopal a cuatro de sus miembros.

Si bien es cierto que en tiempos de Benedicto XVI hubo varios intentos para regularizar la situación canónica de la Fraternidad Sacerdotal, ninguna gozó de la aceptación de los discípulos  de Lefebvre, quien al parecer será Francisco quien logre derretir el hielo entre Roma y la fraternidad, a punta de misericordia.

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

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