Los vatileaks en tiempos de Francisco

 

Edificio del IOR en el Vaticano – Fuente Nación.Com
Como suele pasar con el cine, las segundas partes de las películas, no superan a la primera, lo mismo ocurrió con el episodio vatileaks en la era de Francisco, los mismos actores, la misma historia, pero no con el mismo impacto, ni con la misma respuesta por parte del Vaticano.

Al término del mes de octubre, después del huracán mediático del sínodo de los obispos, la Santa Sede informa que han sido detenidos dos miembros vinculados a instituciones financieras con motivo de una investigación sobre filtración de documentos reservados.

Semanas antes los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi anunciaron la publicación de dos nuevos libros sobre una presunta oposición dentro de la curia a las reformas de Francisco, con material exclusivo e inédito. Nuzzi inclusive decía que a pesar de tener cinco años sin entrar al Vaticano, y tener prohibido el acceso a la Sala de Stampa, logró recoger datos para sus libros, Las Cartas Secretas de Benedicto XVI, con material e información extraída por el mayordomo del Papa, y Fittipaldi describiendo a detalle sus encuentros en un restaurante romano con su informante estrella, un sacerdote dentro de la Curia Romana. 

Los señalados son la periodista Francesca Chaouqui y el sacerdote español Lucio Vallejo Balda, ambos integrantes de la Comisión Referente de Estudio y de Guía para la Organización de la Estructura Económico-Administrativa de la Santa Sede (COSEA), elegidos por el mismo Bergoglio en julio de 2013, de la que muchos advirtieron, al menos de la periodista, lo contra producente de esa designación.

Francesca Chaouqui, había llamado la atención de los medios, ya que en su time line de la red social Twitter había escrito algunos comentarios contra el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de estado en tiempos de Benedicto XVI, pero que posteriormente fueron eliminados con la excusa de que le había sido hackeada su cuenta.

Del sacerdote Vallejo Balda, se conoce que llegó a la Curia Romana por recomendación del cardenal Antonio María Rouco Varela, en su tiempo de Arzobispo de Madrid, y figuró en la lista de invitados y promotores de un lujoso banquete en una de las terrazas aledañas a la Plaza de San Pedro, el día de la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, vinculado al Opus Dei, es un astuto administrador que colaboró con varios entes de la Conferencia Episcopal Española y hasta de la organización de la Jornada Mundial de la Juventud del año 2011.

Las denuncias publicadas

Las denuncias presentadas en los libros, afirma Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, ya se conocían, en ella vuelve salir a la palestra la remodelación del apartamento en el Palazzo San Carlos, cerca de la Domus Santa Martha, para el cardenal Tarcisio Bertone, con un costo de 200 mil euros que provenían del Hospital Bambino Gesú, cuya directiva fue modificada por el cardenal Pietro Parolín recientemente, y en el que Paolo Gabriel, mayordomo de Benedicto XVI, terminó trabajando después del primer capítulo de vatileaks.

Lo otro son las cuentas irregulares en el Instituto para las Obras de la Religión (IOR) las cuales fueron cerradas mediante un proceso de supervisión publicado por el mismo Vaticano, y algunos gastos suntuosos de funcionamiento dentro de la Curia, inclusive señalando directamente al cardenal George Pell, secretario para la economía de la Santa Sede.

También mencionan una lista de cardenales con algunas propiedades lujosas en apartamentos con más de 500 metros cuadrados, y la venta de otros inmuebles de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, entre la transición de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Quizás lo más llamativo de los datos arrojados por Fiittipaldi y Nunzzi en sus libros, es la desviación de algunos euros de lo recogido en el Óbolo de San Pedro, y las grabaciones de las palabras del Papa Francisco en los días previos del lanzamiento de la reforma financiera.

Francesca Chaouqui está embarazada, por eso su arresto duró solo unas horas y las investigaciones ahora señalan a sus esposo, Corrado Lanino, informático también vinculado a unas de las fundaciones de la Santa Sede, aunque ella afirma ser inocente, Vallejo Balda ha insistido en señalar su responsabilidad en la fuga de documentos, que no fueron del despacho papal, como en el 2012, sino de la esta comisión preparatoria para la reforma financiera de la curia.

Las medidas tomadas por el Papa Francisco

La Secretaría para la Economía de la Santa Sede fue instaurada en febrero de 2014, agrupando todos los entes financieros del Vaticano, conformada por Instituto para las Obras de la Religión (IOR), la Prefectura Asuntos Económicos de la Santa Sede, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), la Autoridad de Información Financiera (AIF) y la Dirección de Asuntos Económicos del Gobernatorato.

Está formada por un consejo económico, un revisor general y diferentes miembros para la vigilancia y superficial fiscal y administrativa del Vaticano, al frente se encuentra el cardenal australiano George Pell, y como secretario el sacerdote maltés Alfred Xurer, quien fue secretario de Benedicto XVI y del mismo Bergoglio al inicio del pontificado.

El Papa Francisco ha señalado sobre el episodio durante el rezo del Ángelus del domingo 8 de noviembre, y sus palabras no necesitan mayor interpretación, pues afirman que seguirá adelante en el proceso de reforma de la curia, esperada para mediados del año 2016:

“Robar aquellos documentos es un delito, es un acto deplorable que no ayuda. Yo mismo había pedido que se hiciera ese estudio y mis colaboradores y yo, ya conocíamos bien aquellos documentos. Y se tomaron algunas medidas que comenzaron a dar frutos, incluso algunos visibles. Por esto quiero asegurarles que este triste hecho ciertamente no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante, con mis colaboradores y con el apoyo de todos ustedes. Sí, con el apoyo de toda la Iglesia, porque la Iglesia se renueva con la oración y con la santidad cotidiana de todo bautizado. Por consiguiente, les agradezco y les pido que sigan rezando por el Papa y por la Iglesia, sin dejarse turbar, sino yendo adelante con confianza y esperanza”. Concluyó el pontífice.

Vallejo Balda a través de su abogada afirmó estar sereno, sigue recluido dentro del Vaticano bajo arresto y Francesca Chaouqui fue puesta en libertad, aunque a ninguno de los dos le han sido imputados los cargos, la periodista afirma querer ayudar al Papa, sin embargo según las leyes internaciones dichas acciones podrían llevarla a pagar desde cuatro a ochos años de cárcel.

En este sentido, las preguntas que saltan a simple vista serían ¿quiénes están detrás de Vallejo Balda y Chaouqui? ¿la información publicada sigue siendo contra Bertone? ¿Es una resistencia contra el mismo cardenal Pell? ¿Son los mismos enemigos de Benedicto XVI?

Lo que si es cierto es que los datos filtrados no culpan al Papa Francisco, y si alguien sale fortalecido en liderazgo es el mismo pontífice, quien va más allá del simple discurso de “una iglesia pobre para los pobres” con los gestos y acciones para una reforma no sólo de la Curia Romana, sino de la misma Iglesia católica.

Rixio  G Portillo
@Rixiogpr

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s