El arco histórico de la celebración del jubileo

Papa Pío XII abriendo la Puerta Santa en 1950

El Papa Francisco ha inaugurado formalmente el Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia, con una sencilla celebración de apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, la primera vez en la que un pontífice en ejercicio preside el rito antiquísimo de apertura y otro pontífice emérito es el segundo peregrino en atravesarla.

Los jubileos provienen de la tradición judía, cada veinticinco años, se celebraba un año de gracia que consistía principalmente en perdonar deudas y reconciliarse unos a otros, la historia remonta sus inicios en la cristiandad en el siglo XIV con Bonifacio VIII, del que solo se tiene el recuerdo de un fresco en una de las naves laterales de la Basílica de San Juan de Letrán.

Sin embargo recientemente, cada jubileo respondió a una realidad distinta y el arco histórico que los unes siempre son los mismos, el perdón, la reconciliación y la misericordia. 

La historia cuenta precisamente que en 1950 el jubileo ordinario que le tocó inaugurar al Papa Pío XII, el cual trajo consigo la novedad de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, anteriormente las puertas santas eran un especie de muro con una inmensa cruz que era derribado con la fórmula – Ésta es la Puerta del Señor -.

Dicha puerta es la que conocemos actualmente, la cual fue realizada por el escultor italiano Ludovico Consorti, el cual tiene además diferentes obras en bronce en Latinoamérica, como es el Monumento a los Héroes en el Centro de Bogotá y algunos apliques en el Palacio Arzobispal de esa misma ciudad.

Para el mundo la celebración de1950, fue el jubileo de la justicia, era el primero en celebrarse después de la II Guerra Mundial, inclusive el autor Carlo Felice Casula lo describe como el primer jubileo mediático de la historia, por el relevante eco que tuvo en los medios de comunicación.

Un año histórico, la primera celebración de la navidad celebrada en la Basílica de San Pedro y no en la Capilla Sixtina, la canonización de Santa María Gorette, la proclamación del dogma de la asunción de la Virgen María, con la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus y una solemne procesión con antorchas con la imagen de la Salus Populi Romani, desde la Iglesia de Aracoeli hasta el “sagrato” de la Basílica Vaticana.

El próximo jubileo parecía lejano, y era poco probable poder adivinar lo que depararía el futuro, muchos historiadores inclusive no contabilizan el siguiente jubileo de 1965 – 1966, pues dentro de sus importantes particularidades, no fueron abiertas las puertas de las Basílicas Papales, y estaba previsto que sólo durara seis meses, sin embargo con el Motu Proprio “Summi Dei Beneficio” del 03 de mayo de 1966, el Papa Pablo VI redimensionó el jubileo, extendiéndolo hasta el mes de diciembre en la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Inclusive según el autor Saulius Augustinas Kubilius, el Jubileo de 1966 fue el primero en ser celebrado en todas las diócesis del mundo católico, lo que le dio un carácter realmente católico y universal, con el objetivo de reformar las almas más allá de la doctrina, es considerado un jubileo extraordinario pues no se realizó en la fecha cronológica de cada veinticinco años.

En 1975 el mismo Papa Montini le correspondió preparar el Jubileo, en ese momentos post concilio varios consideraban que no era oportuno realizar un jubileo, en el ánimo equivocado de pensar que podía ser interpretado como un signo antiguo, el lema de la celebración jubilar fue renovación y reconciliación, por lo que el pontífice insistió en reafirmar el sentido penitencial del año santo.

Sin embargo, también fue remarcar la apertura al mundo católico y de la Iglesia como servidora de toda la humanidad en el mismo Espíritu del Concilio, el mismo Pablo VI comentaba que era necesario revivir, comprender y meditar mejor el programa del Concilio Vaticano II, a diez años de su conclusión.

Luego el Papa Juan Pablo II en 1983 sorprendió al mundo con el año santo de la redención, con motivo de celebrarse 50 años (1933) el jubileo de la redención y por la conmemoración del 1950 aniversario de la muerte de Jesús, también se recordó el aniversario de la institución de la fiesta de Jesucristo de Cristo Rey, instituida por Pío XI y que el mismo Vaticano II lo colocó como cierre del ciclo litúrgico. El primer jubileo de la era de Wojtyła era preparatorio al Gran Jubileo del 2000 por el bimilenario del nacimiento del salvador.

El Jubileo del año 2000, con tres años preparatorios, abrió la Iglesia al horizonte esperanzador del nuevo milenio, fueron estrenadas las Puertas Santas en Santa María la Mayor y en San Pablo extramuros, el pontífice a pesar de la avanzada edad, presidió los cuatro ritos en las basílicas, e incorporó con un amplio calendario de celebraciones a todos los sectores de la Iglesia, desde el Jubileo de los Jóvenes con la Jornada de la Juventud en Roma, el Jubileo de las Familias en una tarde de la ciudad eterna con miles de matrimonios e hijos de todo el mundo, hasta el Jubileo de los Obispos, la beatificación de Pío IX y Juan XXIII y la canonización de Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia,

Con este bagaje el Papa Francisco abre un nuevo jubileo extraordinario, escribiendo una nueva página en la historia de la Iglesia, con los mismos objetivos de sus predecesores, la justicia, la renovación y la reconciliación, en clave de gracia, perdón y misericordia.

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

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