Diaconado femenino ¿si o no?

Papa Francisco en encuentro con monjas de clausuras en Nápoles – Fuente: http://www.corriere.it

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

El Papa Francisco durante el mes de mayo sostuvo un encuentro en el Aula Pablo VI del Vaticano con un centenar de religiosas que participaron en Roma con motivo de la Asamblea Plenaria de las Superioras Generales, en su reunión anual, la cual sirvió para clausurar el evento y participar en el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

El encuentro sostenido con las religiosas y el pontífice fue de tipo informal mediante un coloquio en el que el Papa respondía preguntas sin un texto previamente elaborado, por lo que el registro exacto de las palabras de Bergoglio se conocieron después de la cita, pero el mismo día saltó a la prensa la novedad de que se habría dado luz verde para el diaconado femenino. 

La pregunta que causó la polémica fue publicada conjuntamente con la respuesta del Papa, horas después, la religiosa preguntó: “¿Qué impide a la Iglesia incluir mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurría en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no crear una comisión oficial que pueda estudiar el tema?”

El Papa Francisco con la agilidad que tiene para responder las cuestiones más difíciles no bordeó el tema, y comentó parte de sus reflexiones sobre el asunto, pero sin determinar una decisión definitiva:

“Efectivamente sucedía en la antigüedad, hubo un inicio … Recuerdo que era un tema que me interesaba mucho cuando venía a Roma para las reuniones… y había un teólogo sirio muy bueno al que un día pregunté sobre este tema y me explicó que en los primeros días de la Iglesia había algunos “diaconisas”. Pero ¿cuáles son esas diaconisas? ¿Estaban ordenadas o no? Se habla en el Concilio de Calcedonia (451), pero es un poco oscuro. ¿Cuál fue el papel de las mujeres diaconisas en aquellos días? Parece – me dijo aquel teólogo- …que el papel de las diaconisas era ayudar en el bautismo de las mujeres en la inmersión, las bautizaban ellas, por una cuestión de pudor , también para hacer las unciones en los cuerpos de las mujeres, en el bautismo. Y una cosa curiosa: Cuando había un juicio matrimonial porque el marido golpeaba a su mujer, y ésta iba a quejarse al obispo, las diaconisas eran las encargadas de ver los hematomas en el cuerpo de la mujer causados por los golpes del marido e informar al obispo…. Hay algunas publicaciones sobre el diaconado en la Iglesia, pero no está claro cómo era”.

De ese encuentro surgió la idea de crear una comisión para estudiar a profundidad el asunto del “Diaconado femenino, al menos de forma permanente”, sin embargo no es la primera vez que el tema se toca en la Iglesia, el principal aspecto señalado por el Papa era la existencia de una mujeres para el servicio en la Iglesia primitiva, se conoce que durante los primeros siglos, estas ayudaban al obispo en el rito del bautismo, pues estaba prohibido que un hombre, que no fuese su esposo, pudiese tocar a la mujer, pero no hay registros bibliográficos ni de tradición apostólica que aseguren que los sacramento en sí fuesen impartidos por estas mujeres, que inclusive en la mayoría de los casos eran viudas y vírgenes.

Teológicamente el problema estaría que el sacramento del Orden Sacerdotal en sus tres grados solo puede ser administrado a varones, y esto por tradición apostólica y según la misma experiencia de Jesús con sus discípulos, aunque en esa primera comunidad naciente alrededor de Jesús hubiesen mujeres, no le fueron atribuidas a estas funciones sacerdotales.

El diaconado, permanente o transitorio, forma parte del orden sacerdotal, en uno de sus grados, y para los teólogos y la doctrina no es posible asociar a mujeres al sacramento sacerdotal, inclusive en uno de sus grados, en este caso el diaconado.

El mismo Papa Francisco, unos años antes en una entrevista al Diario La Stampa tocó el tema de la “clericalización” de la mujer: “Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no “clericalizadas”. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo”, fueron sus palabras textuales, e inclusive en el vuelo de regreso de Río de Janeiro, meses después de su elección abordó el punto aunque no mencionó directamente la posibilidad de un diaconado femenino.

Partiendo de estas respuesta ya es posible saber y conocer cuál podría ser lo que realmente piensa Bergoglio sobre el asunto, sin embargo, durante el mes de agosto cumplió con su palabra y  creó una “Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las mujeres”, presidida por el arzobispo jesuita español Luis Ladaria, quien a su vez es Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En el año 2002 la Comisión Teológica Internacional realizó un documento a profundidad sobre el diaconado, y en el apartado número cuatro menciona el origen bíblico del ministerio de las ¨diaconisas”, lo contemplado en la tradición, las funciones asociadas a las mujeres y hasta el rito propiamente con el que eran instituidas, por lo que concluye: “Parece claro que este ministerio – el de las diaconisas- no fue considerado como el simple equivalente femenino del diaconado masculino. Se trata al menos, sin embargo, de una verdadera función eclesial ejercida por mujeres, mencionada a veces antes de la del subdiaconado en la lista de los ministerios de la Iglesia”. 

Esta no fue la primera vez que la Comisión Teológica Internacional trabajase el tema del acceso a las mujeres al orden sacerdotal, en 1976 se publicó una instrucción con una nota al píe que indica que fue aprobada por el Papa Pablo VI quien mandaba su difusión, por los que sería la posición oficial de Montini sobre ese particular, el documento concluye que es necesario una correcta valoración de la identidad de los carísimas en la Iglesia: “(…) igualdad no significa identidad dentro de la Iglesia, que es un cuerpo diferenciado en el que cada uno tiene su función; los papeles son diversos y no deben ser confundidos, no dan pie a superioridad de unos sobre otros ni ofrecen pretexto para la envidia: el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad (cfr. 1 Cor. 12-13). Los más grandes en el reino de los cielos no son los ministros sino los santos”. 

La Comisión designada por el Papa Francisco está formada por 12 miembros, más el arzobispo que la preside, entre ellos, hay dos religiosas, en la que destaca la Hermana Mary Melone, S.F.A., primera rectora de una Universidad Pontificia en Roma, específicamente del «Antonianum» y la Hermana Nuria Calduch‑Benages de la Pontificia Comisión Bíblica.

Portada del Libro: “Mujeres diáconos” de Phyllis Zagano

Cuatro mujeres laicas, profesoras de prestigiosas universidades de Viena, Roma, y Nueva York, entre ellas: Francesca CocchiniMichelina TenacePhyllis Zagano, autora del Libro “Mujeres diaconisas, pasado, presente y futuro”, que plante los nuevos desafíos de retomar el carisma de las diaconisas en la Iglesia primitiva, y Marianne Schlosser, miembro de la Comisión Teológica Internacional,

Luego hay seis sacerdotes, P. Robert DodaroP. Santiago Madrigal Terrazas, y P. Aimable Musoni, teólogos y profesores expertos en patrología, también está Mons. Piero Coda, presidente del Instituto Universitario Sophia del Movimiento de los Focolares, por lo que conoce de cerca la experiencia del carisma fundado por Chiara Lubich, tan influyente en el siglo pasado en diferentes ámbitos de la vida eclesial con creyentes, no creyentes y diversas confesiones religiosas. Los otros sacerdotes son P. Karl‑Heinz Menke, y  P. Bernard Pottier, miembros también de la Comisión Teológica Internacional.

Juan Pablo II en 1994 cerró definitivamente la discusión sobre  si las mujeres pueden acceder o no al sacramento del orden sacerdotal (en este caso el diaconado) con una Carta Apostólica “Ordinatio sacerdotalis” con la que declara tangantemente: “la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

Es difícil precisar conclusiones adelantadas, la comisión propuesta tendría que presentar al Papa Francisco un panorama teológico, patrístico, histórico y pastoral, que puedan hacer al pontífice tomar decisiones, sin embargo, los carísimas en la Iglesia surgen por la acción del Espíritu, no son instaurados por adelantado, de tal manera que cualquier ministerio femenino no relacionado al sacerdocio deberá ser también discernido con los signos de Dios en la experiencia pastoral de la Iglesia.

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