La madre Teresa de Calcuta en Venezuela

Papa Francisco en la Plaza de San Pedro antes de la canonización de Teresa de Calcuta

Rixio G Portillo
@Rixiogpr

El domingo 4 de septiembre el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro en el Vaticano presidirá la celebración de la canonización de la Beata Teresa de Calcuta, en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, en el que se espera la participación de miles de peregrinos que conocieron a una de las principales figuras del mundo eclesial del siglo XX. 

Teresa de Calcuta nació en lo que hoy se conoce como Macedonia en 1910, país ubicado al sur este de Europa, que limita con Grecia y Albania, sin embargo en esa época el país estaba ocupado por la invasión turca del imperio de Otomano, por lo que el proceso histórico de emancipación no fue a corto plazo y se dilató por varias décadas, al inicio de los años noventa del siglo pasado.

De padres acomodados económicamente la pequeña Agnes Gonxha, que posteriormente escogería el nombre de Teresa, recibió la educación básica de una jovencita de su época, posterior a la inesperada muerte de su padre, un político  albanés, Nikollë Bojaxhiu, su madre decide criarla bajo la religión católica, participando como miembro del grupo musical de la parroquia que estaba confiada a los padres jesuitas de la actual Yugoslavia.

De allí que no fuese extraño que Agnes sintiese el llamado a la vida religiosa a temprana edad, la decisión definitiva la tomó rezando frente a una imagen de la Virgen Negra, de la que fue siempre fue devota, a igual que Juan Pablo II.

En 1928 ingresó al Instituto de la Bienaventurada Virgen María en Irlanda, una congregación inspirada en la formación jóvenes a través de la atención de escuelas para niñas, con una alta formación cristiana y católica, uno de los primeros inconvenientes encontrados por Agnes fue el idioma, ya que la misión esencial de la congregación era la enseñanza en la tierra de misión en la India, por lo que conocer el inglés era fundamental.

Para 1929 la joven religiosa llega vía marítima a Calcuta, alejándose definitivamente de su seno familiar, pues jamás volvería a ver a su madre y hermana, fue allí cuando decidió el cambio de nombre a “Teresa”, en relación a la santa carmelita francesa de Liseaux y de la santa española del siglo XVI, por lo que decidió que su nombre fuese castellanizado, allí comenzó a ser Teresa de Calcuta.

La primera señal de la joven religiosa fue su inquieto espíritu misionero, durante ese tiempo organizaba diferentes actividades con los niños de la escuela del “Convento de Loreto”, allí era profesora de historia y geografía, hasta que se convirtió en directora de la institución en 1949.

En 1943 Calcuta fue escenario de un gran conflicto violento entre indúes y musulmanes, por lo que los habitantes de Calcuta si nunca fueron una ciudad adinerada conocieron la muerte y el terror, en lo que la historia ha denominada la “hambruna en Bengala”, que llevó a una multiplicación de necesitados a las puertas de las Iglesias, calles y caceríos.

Teresa no era indiferente, años antes había decidido recibir una formación básica en enfermería, y movida por la difícil situación de Calcuta decide emprender la nueva obra de las “Misioneras de la Caridad” adoptando para el hábito el tradicional traje indú, un sarí de algodón con unas líneas azules, que se han convertido en uno de los más reconocidos en todo el mundo.

En 1952 abre el primer hospicio para moribundos, gracias a la fuerte experiencia que tuvo al ver un mujer moribunda al borde de la calle que estaba siendo comida por ratas y algunos perros, cargándola ella misma decidió llevarla al hospital y se negaban atenderla porque ya no había más nada que hacer, la madre Teresa no se apartó de su lado hasta que no muriese definitivamente.

Años antes había recibido la aprobación definitiva de la Santa Sede para la fundación de la nueva congregación, con la misión de cuidar «los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos».

En 1964 fue el primer encuentro público con el Papa Pablo VI, quien visitó Bombay con motivo de la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, y sorprendido de la obra de la Madre Teresa le regaló un carro que utilizó en la visita, y que posteriormente fue subastado para la recolección de fondos de las obras de caridad.

En varias ocaciones se encontró con Juan Pablo II, en la década de los ochenta su confesor contó la anécdota que estando camino a una audiencia con el Papa polaco, la madre Teresa de Calcuta mandó a detener el carro para atender un pordiosero de las calles de Roma, y luego de algunos minutos sus hermanas le decían que perdería la cita con el pontífice, por lo que ésta respondió que tomasen su lugar en la audiencia, que ella se quedaría con Jesús. Posterior a eso se realizó la fundación de una casa para los necesitados de Roma en el límete del Vaticano entre la vía Gregorio VII y de la Fornaci.

En 1979 recibe el Premio Nobel de la Paz y fue tanta su influencia que participó en la Asamblea de la ONU en 1985 y el secretario general, Javier Pérez de Cuellar, al presentarla dijo: “La Madre Teresa de Calcuta es la Naciones Unidas”.

Muere con fama de santidad en 1997, el mismo Juan Pablo II permitió que se abriera el proceso de beatificación sin esperar los cinco años reglamentarios y en el otoño del año 2003 fue elevada a los altares en una celebración en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

La Madre Teresa de Calcuta y Venezuela

Pocos saben que Venezuela fue el primer país de América en recibir la orden de las Misioneras de la Caridad, desde 1965 llegó a Cocorote, con un toque de campana por la Iglesia del pequeño poblado.

Lienzo de la canonización de Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta viajó hasta Venezuela después de que Mons. Críspulo Benítez, en ese entonces arzobispo de Barquisimeto, conversó con el nuncio apostólico en Calcuta, Mons. James Knox, sobre la necesidad de la atención a niños pobres en uno de los sectores rurales de la extensa diócesis que ocupaba hasta el estado Yaracuy.

El 26 de julio arribó acompañada con cuatro hermanas que no hablaban nada de español, por los que los inicios no fueron nada fácil, la hermana Rosario, que es la superiora de la actual casa, y fue una de las que acompañó a la Madre Teresa de Calcuta a su llegada, recuerda que estuvo durante unos diez días en Venezuela y que anualmente visitaba el país.

Fue tanta la influencia y cercanía de la Madre Teresa de Calcuta en el país que en 1979 recibió la condecoración Orden de El Libertador del presidente de la República, Luis Herrera Campins, quien la acompañó dos años después a la inauguración de un centro cultural en Carapita. Inclusive en el catalogo de la Biblioteca Nacional de Venezuela aparece el registro fílmico de la visita de la monja ganadora del Premio Nobel de la Paz y el especial televisivo realizado por el Canal del Estado.

El milagro de la canonización 

Si para la beatificación Madre Teresa el proceso inició aceleradamente por la fama de santidad entre los fieles para el momento de su muerte, la canonización se realizó según el proceso ordinario de la Congregación para la Causa de los Santos, después del año 2003 hacía falta un milagro.

En mayo del año 2008 el joven Marcilio Haddad Andrino, padecía una grave lesión que estaba complicada con ocho abscesos, gracias a una infección bacteriana en el cerebro, por lo que el pronóstico médico era altamente comprometedor y reservado sin ningún tipo de esperanza de mejora.

Nacido en Brasil Andrino, y recién casado con Fernanda Nascimento Roch, comenta que el inicio del tratamiento era sumamente dolorosos y los médicos no creían que era posible una recuperación, por lo que por invitación de un sacerdote que les había regalado una reliquia de la Madre Teresa de Calcuta para el momento de la boda.

La última opción era una intervención quirúrgica, luego de que Andrino perdiera la capacidad del hablar acompañado de fuertes dolores de cabeza, su esposa antes de la operación rezó la oración de la Beatificación de Teresa de Calcuta y junto a su esposo y el sacerdote beso la estampa y la colocó sobre la cabeza de Andrino.

Al entrar a la sala de operación el paciente no se había dormido lo que imposibilitaba el comenzar la operación, éste informó al medico que sorpresivamente se estaba aliviando el dolor de cabeza, por lo que consideraron conveniente trasladarlo a cuidados intensivos antes de la intervención.

Milagrosamente “Los abscesos se redujeron en un 70% y la hidrocefalia había desaparecido, ni siquiera las cicatrices de los abscesos eran visibles. En ese momento descubrí que estaba curado” afirmó la esposa de Andrino en un testimonió que ofreció para un programa de la Televisión Italiana.

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