Arturo Sosa: “En Venezuela si existe salida para la crisis actual” (Entrevista Exclusiva)

Papa Francisco en la Asamblea General de los Jesuitas 2016
Papa Francisco en la Asamblea General de los Jesuitas 2016

Rixio Portillo – @Rixiogpr

El sacerdote jesuita en una entrevista en el año 2013 habló sobre los desafíos de las universidades en Venezuela, el cómo enfrentar la crisis crónica de los últimos años y la necesidad de tomar decisiones que puedan transformar desde la base la realidad del país. 

Arturo Sosa fue designado el 10 de octubre de 2016 el superior general de la Compañía de Jesús, congregación fundada en 1580 por el español Ignacio de Loyola y que actualmente es la realidad eclesial con el mayor número de miembros al rededor del mundo, que supera los 18.000 sacerdotes en los lugares más recónditos del planeta.

Por ello, desde una antigua tradición el sacerdote jesuita al mando de la Compañía es denominado el “Papa negro”, pues en términos de acción pastoral gobierna a casi el 5% de los sacerdotes de todo el mundo. 

Sosa nació en Caracas en 1948 y cursó estudios en filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello y un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela.

Su elección desde el punto de vista interno de la Compañía era predecible, ya que desde su salida en el 2014 del rectorado de la Universidad Católica en el Táchira se encontraba trabajando directamente en la sede principal de la congregación en la ciudad de Roma, a pocos metros del Vaticano.

En el contexto político venezolano el P. Sosa siempre ha sido una de las voces referentes ante la compleja situación social y económica, como académico y sacerdote, por su amplía experiencia en catedral como teoría política y cambio social de Venezuela en las escuelas de ciencias sociales de las universidad administradas por los jesuitas en el país.

La Venezuela que exige una transformación

Con motivo de un encuentro rectores de esas instituciones católicas de educación superior, el P. Sosa ofreció una entrevista en la que delinea su visión del país y cómo responder a los desafíos sociales de una Venezuela que atraviesa un proceso de transformación.

¿Qué balance hace del proceso histórico que vive nuestro país, posterior al fenómeno Chávez, en el que muchos piensan que hemos pasado de una crisis estructural a una crisis crónica en todos los niveles? 

AS: Soy de los que piensa que en Venezuela si existe salida para la crisis actual, hay una imagen que a mí no me gusta mucho y es utilizada por mucha gente, la del túnel, donde creemos que veremos la salida con la luz al final del túnel en donde normalmente hay oscuridad, me parece que es una visión distorsionada de la realidad ya que en primer lugar creo que no hay ningún túnel. 

En varias ocasiones he utilizado la imagen del “trapiche”; en Venezuela se está dando una transformación que es como la de un trapiche, si alguno se preguntará ¿Qué es un trapiche? es un aparato que se utiliza para meter la caña de azúcar, una especie de molino, donde después de cortada la caña se mete en el trapiche y este la exprime y lo que sale es el melao, y por otro lado sale el bagazo, es decir, sale algo distinto a lo que entró; a diferencia del túnel, que si entra un tren después de la luz y de  atravesar la oscuridad lo que sale es el mismo tren. 

Por ello pienso que la Venezuela que está emergiendo, no es la Venezuela del pasado, y esto es una cosa que hay que dejarla muy claro, vivimos un proceso que ha supuesto una transformación muy impresionante del sistema político venezolano, porque en materia económica hemos cambiado muchísimo menos, seguimos siendo una Venezuela rentista y eso es uno de los problemas que hay que superar; en Venezuela no habrá ninguna solución alternativa, mientras no podamos pensar y diseñar una Venezuela post petrolera, y esto no es un problema del chavismo o del no chavismo, mientras los venezolanos de estos últimos cien años no superemos la mentalidad rentista el futuro del país, éste no será distinto. 

Sosa presidió Eucaristía posterior a su elección como Superior General de los Jesuitas
Sosa presidió Eucaristía posterior a su elección como Superior General de los Jesuitas

Pero en ese proceso siempre se buscan respuestas, salidas y atajos ¿cuál puede ser la solución para Venezuela?

AS: Si, lo que primero que debemos entender que ninguna solución es inmediata, que todo lo que puede ser inmediato puede palear el problema, puede aliviar el dolor, por ejemplo si tú tienes un dolor en la columna vertebral, te pueden ofrecer unas terapias para que te “emparapeteen” pero mientras no te operen no se va a solucionar el problema. Y esto quizás es lo que está pasando en Venezuela, y de allí pienso que la primera reflexión que debemos hacer es que tenemos la capacidad de ver las cosas en el largo plazo, conociendo la historia, ya que todos tenemos un pasado, Chávez no cayó del cielo, no fue una aparición, es el fruto o el resultado del proceso histórico contemporáneo en Venezuela; y el chavismo como tal también, que fue el régimen de conformación de los partidos en medio de las dictaduras militares anteriores, esto no nació de la nada, y lo que venga después tampoco va salir de la nada, va salir de lo que cada uno de nosotros en este momento, seamos capaces de diseñar y poner en práctica. Por eso el segundo aspecto que quisiera precisar, es que mientras nosotros veamos la política como chavismo y oposición no hay salida, ya que lo que le da sentido a la oposición es el chavismo. 

La salida a la crisis

La Compañía de Jesús publicó en el mes de octubre un fuerte comunicado en la que dibujan el panorama venezolano de manera dramática: “Venezuela es una olla de presión con las válvulas tapadas. La situación no sólo es insostenible, es insoportable. Los economistas a coro señalan que el desabastecimiento va a ser mayor y la inflación también durante los próximos meses. Se ha roto la legitimidad del gobierno, quedando en minoría electoral pero detentando el control de casi todos los poderes públicos nacionales con excepción de la Asamblea Nacional, a la cual margina sistemáticamente. Mientras, la oposición ciudadana al gobierno representa la gran mayoría y la oposición partidista ocupa espacios muy restringidos dentro del Estado venezolano”.

En la entrevista el nuevo propósito general de la Compañía de Jesús también fue consultado sobre la salida democrática necesaria en Venezuela.

¿Considera que la salida no es únicamente electoral?

AS: La salida electoral es únicamente un paso para la alternativa democrática, específicamente creo que la única salida debe ser democrática, y eso solo será capaz cuando la oposición prepare un proyecto, de vida humana que sea realmente mejor a lo que plantea el gobierno, y que convenzas a la población de que es mejor, pues debes hacer las dos cosas, preparar el modelo alternativo de país, y ser el mejor de verdad, y para que sea mejor desde mi punto de vista tiene que ser no rentista, tiene que ser un proyecto de calidad de vida, conectado directamente con la capacidad productiva de la persona y de la sociedad. 

Es necesario que reflexionemos sobre nuestras capacidades para producir, como se dice coloquialmente, que uno tenga la satisfacción de que se ganó la vida, y no porque me la dieron y tuve que bajar la cabeza y vestirme de un color, por eso insisto de que debe existir un proyecto de calidad de vida distinto.

Los jesuitas en Venezuela llevan al frente más de 170 escuelas de Fe y Alegría esparcidas en los sectores más recónditos y populares del país, de igual forma liderizan las universidad católicas Andres Bello en Caracas y Ciudad Guayana, así como la del Táchira hasta mediados del 2013 y otros cinco institutos universitarios, por lo que la labor de la Compañía en Venezuela se destaca por la educación.

¿Y qué pueden hacer las universidades para incidir en ese proceso de transformación (trapiche) que vive Venezuela?

AS: La prioridad a mi juicio y en medio del conflicto universitario en Venezuela, para que haya futuro, es necesario diseñar la Venezuela post rentista y de no dependencia petrolera, y las universidades pueden hacer mucho en ese proceso, y deben estar principalmente dispuestas, pues la capacidad la tienen, pero ¿estamos dispuestos los universitarios a pensar en una Venezuela que no dependa de la renta petrolera? sino que el petróleo sea de verdad otro camino en la diversificación productiva y social del país; allí las universidades si tienen un camino, pues son las que tienen y saben de historia, las universidades son las que tienen investigadores a nivel económico, social y en todas las áreas, y creo que esto es clave para el desarrollo y el futuro de Venezuela, hasta que no formulemos ese pensamiento va ser difícil mantener una posición política mejor sustentada. 

¿Cuál cree usted debe ser el distintivo de una universidad católica, qué puede ofrecer de diferente a la sociedad venezolana?

AS: Creo que debe ofrecer lo que ofrece el evangelio, enseñar que el sentido de la vida es entregarla para que otro la tenga, y ¿qué significa eso?, internalizar que la universidad católica no está centrada en sí misma, sino que debe tener su centro de gravedad fuera de ella, y en nuestro caso su centro de gravedad en el pueblo venezolano, que representa para los creyente la imagen de Jesucristo, ya que el rostro de Cristo ¿dónde está para nosotros? está en las personas, y en aquellas que fueron y son los preferidos de Jesús, es decir los pobres. 

¿Es decir, el reto de la Iglesia en Venezuela también está en trabajar en ese futuro?

AS: Totalmente, esa es su misión. 

¿Quizás siendo esa máquina, ese “trapiche”, por donde tenga que pasar la caña?

AS: También la Iglesia debe pasar por ese proceso, ya que el Papa Francisco está empujando la Iglesia en ese trapiche (risas) me atrevo a decir que ya lo encendió y ya está dando los primeros pasos para el cambio.

El mismo comunicado de la Compañía de Jesús habla que la democracia en Venezuela se resquebrajó, inclusive muchos han insistido que estas palabras han sido mucho más incisivas que las del episcopado.

¿Cree que Venezuela vive una democracia?

AS: Creo que Venezuela siempre ha aspirado a una democracia, y por eso no comulgo con esa idea de “vamos a rescatar la democracia” pero ¿cuándo la hemos tenido? durante todo este tiempo hemos tenido aproximaciones pienso que del 58 al 98, no voy a decir los 40 años pues eso lo han tomado como bandera históricamente perversa, se ha tergiversado, y la creación de partidos políticos logró algunas cosas importantes,  pero que perdió legitimidad cuando comenzó a dejar de ser democrático y perdió profundidad cuando no se atrevió a dar pasos más importantes. 

Por eso creo que hay que convencer a la gente de ese cambio en Venezuela y no imponerle un modelo económico y político extraño a sus aspiraciones democráticas, mientras haya imposición de unos poquitos de una élite, no habrá democracia, y para que haya democracia deben haber demócratas, y esa es otra tarea de las universidades que es la formación de demócratas, de ciudadanos responsables. 

Para finalizar, ¿Cómo ve el futuro en Venezuela?

AS: En Venezuela pasará lo que los venezolanos hagamos para que pase, yo no creo que las cosas son de destinos, sino de decisiones, por eso creo que hay que pensar en largo plazo, porque el largo plazo no viene solo, el futuro está en manos de las decisiones que tomemos hoy, por eso creo que es urgente en el pensar una Venezuela distinta, y mantener a capa y espada los valores democráticos, y esas cosas no se pueden negociar, -esa era una crítica del positivismo , no es necesario un gendarme, un cesar democrático, un único líder en una etapa de la vida para que la cosa comience a mejorar, eso es mentira, eso no puede producir democracia, de allí que la formación de demócrata es una tarea para ya, pues serán los demócratas dentro de 50 años. 

El P. Arturo Sosa S.J es el primer venezolano en ser elegido superior general de la Compañía de Jesús y el primero no europeo desde la fundación de la congregación en el siglo XVI, lo que marca un hito histórico en la vida de la Iglesia y en los jesuitas.

En la elección participaron 212 delegados de todo el mundo, y en la que obtuvo la mayoría de votos necesarios, posterior a la elección, el Papa Francisco, primer pontífice jesuita en la historia, felicitó al superior general de su congregación con una llamada telefónica.

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