Sin resultados en Venezuela, se agotan las maniobras del Vaticano

Maduro y Mons. Celli en el inicio de diálogo - Fuente: El Pais
Maduro y Mons. Celli en el inicio de diálogo – Fuente: El Pais

Rixio G Portillo / @Rixiogpr

Para nadie es un secreto que la Santa Sede no ha obtenido los resultados esperados en el acompañamiento del diálogo en Venezuela, a pesar de que ambas partes solicitaron formalmente la presencia del Vaticano, no han habido resultados, inclusive la situación en vez de mejorar empeora de manera estrepitosa.

Quizás la mejor muestra de la no disposición de resolver el conflicto es que días antes del encuentro del 6 de diciembre, el gobierno, que había prohibido el ingreso de medicamentos como parte de la ayuda humanitaria a través de Caritas, expropió las donaciones que esperaban ser autorizadas para la distribución por parte de la Iglesia a través de las organizaciones caritativas. 

Peor aún, es la poca o nula maniobra del nuncio Aldo Giordano en materia de Derechos Humanos, en la mesa que la misma Santa Sede preside y en la que lamentablemente tampoco se ha obtenido mayores resultados, inclusive se han dado ordenes judiciales de liberación de algunos detenidos y las autoridades policiales las desconocen.

A menos de dos meses del encuentro a finales de octubre entre el Papa Francisco y Maduro, muchos insisten en precisar que la Santa Sede se adelantó a ofrecer un acompañamiento en un proceso de diálogo que desde el inicio estaba condenado a fracasar.

Entre los errores varios han señalado que el encuentro Maduro – Francisco debió precisar exactamente lo esperado por el gobierno en el acompañamiento del Vaticano, y el Vaticano, por su parte, especificar las condiciones necesarias para su presencia.

Otro aspecto es el comienzo mismo de la mesa, y el valor semántico que el diálogo fuese presidido por Maduro en el centro de la escena y el nuncio Giordano, sentado del lado del gobierno, lo que hizo que mucha gente en el país comenzara a desconfiar de los resultados y hasta atacar la figura del Papa.

Chuo Torrealba y Mons. Tsherring
Chuo Torrealba y Mons. Tsherring

Por otro lado, que el primero enviado del Papa, el nuncio de Argentina, Mons. Tscherrig, llegase al país sin el conocimiento de la situación y peor aún sin la consulta previa al episcopado, ya que nunca hubo una reunión exploratoria entre los obispos, minaron que esa primera declaración del inicio del dialogo sorprendiera a más de uno.

El mismo Papa Francisco no tenía los nombres claros, en el vuelo de regreso de su viaje a Suecia, comentó sobre su enviado y mencionó a Tscherrig, cuando ya desde la Terza Loggia se estaba proponiendo a Claudio Maria Celli.

Si bien el cambio fue positivo, Celli habla español con mayor fluidez y podía hacer un mejor manejo de la situación, el episcopado seguía al margen de las conversaciones, y en la reunión de noviembre tuvo la infortunada declaración de afirmar que había ocurrido un “milagro”.

Por su parte el gobierno seguía sin dar señales, y hasta la designación de Baltazar Porras como cardenal en el Consistorio de los últimos días de noviembre fue motivo de una nota de protesta del gobierno de Maduro al Vaticano por no haber respetado el Concordato de Modus Vivendi, lo que evidentemente es un error ya que el Papa tiene la potestad de nombrar sin consulta a los presidentes de las naciones a su colegio de cardenales, ya que esto no es equivalente a la designación de obispos.

Días antes del encuentro de diciembre, sigue desvaneciéndose el “milagro” del diálogo y el mismo Pietro Parolín envió una carta a los miembros del diálogo precisando cuatro aspectos: la ayuda humanitaria de Cáritas, el cronograma electoral para la salida de la crisis, las competencias de la Asamblea Nacional (desconocida por Maduro y todos los poderes públicos), y la situación de los detenidos por causas políticas.

El 6D, no hubo reunión conjunta entre las partes, y se conoció que uno de los miembros en representación del gobierno respondió a la carta a Pietro Parolín: “Venezuela no es un protectorado del Vaticano” y sigue “la condición de la presencia del Vaticano en la mesa de diálogo entre venezolanos es en calidad de acompañante invitado (…) pregúntese si al tomar partido por una de las partes, como lo hace en su carta, favorece al proceso de diálogo o si, por el contrario, procura su implosión.

Por lo que la voz del Papa, en el dialogo en Venezuela fue desconocida y silenciada, solo puede observar y callar, según la respuesta del mismo gobierno.

¿Qué hacer al respecto? ¿qué posibilidades de maniobra le restan a la Santa Sede?, casi ninguna, el Papa Francisco sigue siendo un líder carismático y respetado pero de poca incidencia política, y más con las frías relaciones con Macri en Argentina, y ahora las posiblemente complejas con Trump, en la presidencia de los Estados Unidos.

El escenario próximo del 13 de enero de 2017 podría ser la decisión definitiva de que la Santa Sede no continue en la mesa de diálogo, ya que el mismo cardenal Urosa afirma no estar contento con el mismo al no tener ningún tipo de resultado, por ahora todo los esfuerzos del Papa y Parolín han sido infructuosos.

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