¿Cómo fue el encuentro del Papa Francisco con los obispos de Venezuela?

Inicio de la audiencia de la CEV con el Papa Francisco – Junio 2017 – Fuente: Osservatore Romano

Rixio G Portillo / @Rixiogpr.- Con la puntualidad requerida los seis obispos venezolanos llegaron al Vaticano el 8 de junio para la tan esperada audiencia privada con el Papa Francisco, la misma había nacido de una solicitud formal de la asamblea extraordinaria de mayo, en la que se pretendía exponer al Papa “a viva voz” de lo que sucede en Venezuela.

En Roma, la próxima entrada del verano hace que las temperaturas al mediodía puedan subir, sin embargo a las ocho de la mañana, no superaba los 20 grados, por lo que los obispos venezolanos asistieron a la cita vestidos con el hábito talar. 

Juntos, y con grandes expectativas durante el recorrido surgió la idea de una fotografía para informar a Venezuela la proximidad del encuentro con el Papa, el lugar ideal fue la Sala Clementina, que se conecta inmediatamente con la Escala Reggia, acceso principal para el Palacio Apostólico.

Es difícil resistir la tentación al atravesar del gran umbral no mirar a la derecha y contemplar la sorprendente escultura del emperador Constantino de 1670 por el artista Bernini, lo imponente de la obra seguramente les hizo pensar que Dios intervendrá en la historia para resolver la difícil situación del país.

Solo escuchaban los pasos en el imponente piso de mármol del salón que luce el escudo del Papa Clemente VIII.

La primera foto durante el expectante recorrido fue publicada a las 5:06 a.m. hora de Venezuela, en ese momento fueron muy pocas las interacciones que comenzaron al rededor de una hora después.

Los asistentes fueron el cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida; cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, monseñor Diego Padrón, arzobispo de Cumaná; monseñor José Luis Azuaje, obispo de Barinas; monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal; monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe y secretario General de la CEV.

Se acercaba el momento, eran cercana las diez de la mañana, y el protocolo de rigor le indica a los obispos que podían ingresar a la Biblioteca Papal, en el que serían recibidos, por razones de cortesía prefirieron que los cardenales Porras y Urosas fueran los primeros.

Con el ruido de los flash de las cámaras fotográficas, con el grupo de obispos en la ante sala, se escucha la grave voz del cardenal Urosa: “Santo Padre, bendígame”, hasta el momento Francisco, sonríe y les responde la bendición en un tono casi monástico.

Luego de los cardenales, monseñor Padrón hace una reverencia y se inclina a besar la mano del Papa, y éste le dice: “Está muy encorvado”, con una ligera palmada en el hombro, y éste le dice: “Ah sí”

La primera parte de la audiencia requería una fotografía protocolar, en la que se desmintiera el mito de que el Papa estaría disgustado con la audiencia, hasta el momento eran pocas las palabras, y Francisco, agradece a los fotógrafos por el trabajo, con un gracias, es la señal para detener las fotos.

Acercándose al escritorio, el Papa toma su puesto, y el cardenal Porras entre manos le entrega a monseñor Basabe un gran regalo con un sencillo lazo dorado, que tardan minutos en abrir, al descubrirlo es una imagen estilizada policromada de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, y el pontífice pregunta si fue realizada por un artesano, a lo que le responden que es de un artista de Barquisimeto.

Monseñor Basabe aprovechó el momento para hacerle entrega al Papa de algunos informes de Cáritas sobre la crisis humanitaria, de forma muy serena le dice: “Estos informes sobre Venezuela, de Cáritas con datos (…) muy importante la parte nutricional, muy usadas por agencias internacionales para ver la situación de Venezuela”.

Y luego una carpeta con el logo de la CEV, el prelado le indica al pontífice: “Un dossier hasta el día en que nos vinimos, ahora hay más, de los últimos fallecidos en las protestas de Venezuela, es muy triste”, el Papa lo recibe, lo mira y solo escucha.

Seguidamente monseñor Padrón lidera el encuentro y puesto en píe le dice al Papa que vienen hablar en nombre de los demás obispos del país, ya llevaba un texto escrito que se conoció posteriormente, en este señala:

“Hoy en Venezuela ya no hay propiamente un conflicto ideológico entre derechas e izquierdas o entre “patriotas” y “escuálidos”- todo esto pasó a un segundo o tercer plano- sino una lucha entre un Gobierno devenido en dictadura, autorreferencial que sólo sirve para sus propios intereses y todo un pueblo que clama libertad y busca afanosamente, a riesgo de las vidas de los más jóvenes, pan, medicamentos, seguridad, trabajo y elecciones justas, libertades plenas y poderes públicos autónomos, que pongan en primer lugar el bien común y la paz social”. 

El Papa sigue escuchando con atención, y al concluir las palabras de monseñor Padrón, escuchó a cada uno de los obispos, e intervenía en la conversación para reafirmarles que tenía los mismos pensamientos del episcopado sobre la situación de Venezuela.

Pidió que les diera un mensaje todos, el Papa no está de ningún lado, está únicamente del lado del pueblo, y más de un pueblo sufriente, y que siente profundamente el dolor por la situación tan difícil, se le notaba entristecido y conmovido.

Les manifestó también alguno de los trabajos realizados desde la Secretaría de Estado y les confirmó que seguía con atención, todos y cada uno de los acontecimientos y los invitó a ser promotores de la paz.

La Santa Sede solo registró en el Bollettino di Stampa la audiencia que duró aproximadamente unos 50 minutos, y a través del Centro Televisivo se dio a conocer un video de 1:55 minutos, sobre el ambiente del encuentro, el cual es descrito de cordialidad, cercanía y confirmación en la fe y unidad entre la iglesia en Venezuela y el romano pontífice.

Al término vino la reunión con monseñor Gallagher, secretario para la Relación con los Estados y del cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado, quien fue nuncio en Venezuela hasta agosto del año 2013, allí se conversó la necesidad de una ayuda humanitaria a través de Cáritas.

Monseñor Basabe indicó que para el día 9 de junio habría una nota más explicativa en el Osservatore Romano, e invitó a sus hermanos obispos a estar atentos.

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