Elecciones en Latinoamérica y la alegoría del mal gobierno

Fresco ‘El Mal gobierno’ de Ambrogio Lorenzetti, Siena, Italia

Rixio G Portillo – @Rixiogpr.– El 2018 es un año marcado por procesos electorales en el continente latinoamericano, en una cultura con regímenes de gobierno presidencialistas se vuelve fundamental los comicios para elegir a los nuevos mandatarios, y más en un momento en el que la visión de Trump en los Estados Unidos, ve con recelo la masa migratoria de latinos en ese país, y su política de ‘American First’.

Los países que tienen programada la cita electoral para presidenciales son México, Brasil, Colombia, Paraguay, Cuba y Venezuela, estos dos últimos en condiciones no democráticas ni libre participación de la oposición de los respectivos estados.

Pero las elecciones siempre son un evaluación en sí de los gobiernos, en alguno de los países mencionados los partidos de gobierno tienen ya varios períodos en el poder, e inclusive lo que podría ser peor, la misma persona en el cargo.

De allí que podría plantarse, de cara a la evaluación ciudadana en las elecciones las interrogantes: ¿qué es un mal gobierno? ¿cuáles son sus características? y ¿cómo son sus consecuencias en la vida cotidiana de los ciudadanos?.

En el arte podría encontrarse la respuesta a las realidades cotidiana de los países latinoamericanos, un fresco que data del siglo IV en Italia, un pintor revolucionó en su época la decoración interior del Palacio Público en Siena, con temáticas civiles y no religiosas, que en ese entonces era lo habitual y hasta lo fundamental.

Ambrogio Lorenzetti entre 1337 y 1339 representa con su obra las Alegorías al Buen Gobierno, y al Mal Gobierno, en una composición pictórica que se enfrenta de derecha a izquierda en la Sala de los Nueve del Palacio de gobierno en la Toscana italiana.

No nos detendremos mucho en las características del Buen gobierno, únicamente en las señaladas por el artista en el Mal gobierno, que está ubicado en la pared de la izquierda de la sala, y que por el paso de los años y quizás la incomprensión de muchos, es la que se encuentra en un estado de mayor deterioro.

El gobierno, según la obra pictórica de Lorenzetti, está personificado en un protagonista principal sentado en un trono, el cual es circundado por diferentes aspectos del gobierno, en el caso del Buen gobierno, el Bien Común, la Sabiduría y las virtudes teologales.

Por el contrario en el Mal gobierno aparece en el centro de la escena un personaje vestido de negro, su aspecto es casi demoniaco, con dos grandes cuernos en su cabeza  y unos colmillos con los que seguramente devora con muy pocos bocados a su presa; en la parte inferior del manto oscuro se dejan ver las patas como de una cabra, en relación directa al mal y al demonio, propio de la época. Sobre su cabeza aparece el nombre del personaje siniestro, que Lorenzetti denominó: “Tirano” o “Tiranía”.

Fresco ‘El Mal gobierno’ de Ambrogio Lorenzetti, Siena, Italia

El Tirano es acompañado por tres figuras en forma de ángeles, que tienen en sus manos algunas armas de guerra de la época, sus nombres también aparecen reflejado en la obra.

Sobre la cabeza de Tirano está la Soberbia, en el sentido estricto del poder absoluto y todo poderoso y ¿porqué no? hasta invencible; seguido por Avaricia con una lanza en las manos, y una especie de bolsa con monedas; y del otro lado Vanagloria con una moneda de oro en grandes dimensiones y una palma seca entre las manos.

Tirano tiene como consejero a su lado un especie de animal mitológico de color oscuro en forma equina, pero en la parte delantera con cuerpo de hombre, éste lleva una espada negra, es un especie de centauro pero no con cabeza humana, su nombre es Engaño.

Las otras cinco figuras humanas que están en un plano inferior a Tirano, son como su cuerpo de gobierno, tienen también nombres, de izquierda a derecha está Crueldad con un niño pequeño entre las manos con una espada para asesinarlo; Traición con una oveja mitad reptil; Fraude con una lanza muy ligera y puntiaguda; Engaño (ya referido anteriormente); División con un cortador artesanal; y por último Guerra con una espada levantada y un escudo protegiéndose.

Debajo de la escena y en el último plano está paralelamente al fresco del frente en el que se encuentra la Justicia con la balanza y una cuerda que rodea el Buen gobierno y en el que todos participan, aparece maniatada sin poder moverse y un joven que la encadena con un cordel negro, como el vestido interior de Tirano. La Justicia en la tiranía es arrastrada como perro.

La ciudad aparece toda destruida con algunos hechos de violencia; seguido de la escena del Tirano se encuentran los Efectos del Mal gobierno en otro fresco; los campos desolados y secos sin trigo, presencia militar en todos los rincones, algunos episodios entre los ciudadanos que pelean entre sí y una larga fila de gente escapando y huyendo de entre las colinas; colinas que son exacta a la visión de la Toscana italiana desde los balcones más altos de la época.

Ambrogio Lorenzetti era pintor no profeta, seguramente no conocía de derecha ni de izquierda, esa discusión ideológica se dio casi cinco siglos después, pero su obra desdibuja mucha de las realidades de esos países que se enfrentan a procesos electorales; posiblemente si el pintor estuviese en nuestra época hubiese dedicado uno de esos personajes a la corrupción, aunque el consejero Avaricia en ese particular ya hace su parte.

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