Porras en Caracas, en nombre del Papa

Papa Francisco y el Arzobispo Porras – Fuente: CEV Medios / Aciprensa

Rixio G Portillo / @Rixiogpr.- No habitual y toda una sorpresa de las que ya son comunes en tiempo de Francisco, el Papa ha designado al cardenal Baltazar Porras Cardozo como Administrador Apostólico ad nutum Sanctae Sedis para la Arquidiócesis de Caracas, debido a la renuncia por límite de edad del cardenal Jorge Urosa Sabino, quién había presentado su no disposición a continuar en el encargo, directamente en una audiencia privada con el pontífice hace unos meses. 

Cardenal Ignacio Velasco – Fuente: Aciprensa

En Caracas las sucesiones siempre han sido delicadas, en 1995 cuando se aceptó la renuncia del cardenal Lebrún, pocos era los que  apuntaban a que el sucesor viniese de un Vicariato Apostólico, como fue el caso del salesiano Ignacio Velasco, trasladado desde Puerto Ayacucho.

El religioso fue uno de los primeros blancos de insultos del régimen de Chávez y por un cáncer fulminante, a un año de distancia de su renuncia canónica, falleció y abrió una caja de pandora ante la posible sucesión. 

Era la época del nuncio Dupuy en Venezuela, y el encargo de administrador apostólico no recayó en otro arzobispo sino en uno de los auxiliares, quien entraba en la posible lista de sucesión, el hoy emérito Pedro Nicolás Bermúdez. 

Obispos Azuaje y Porras con Chávez en abril de 2002 – Fuente: http://blogpedrogarciabarillas.blogspot.com/

Sin embargo, hubo sus problemas internos que merecieron la necesidad de buscar otros nombres, en la misma terna se encontraba el arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, pero el episodio del golpe de estado de 2002 y las fuertes críticas del chavismo bloquearon e impidieron el nombramiento.

Muestra de ello es que en la audiencia que el difunto Chávez tuviese con Benedicto VI en 2006 se comentara en el Boletín de Prensa, antes de que el presidente saliese del Palacio Apostólico, la exigencia de la Santa Sede en la no intervención de Miraflores para la elección de los obispos. 

En Venezuela, gracias al convenio Modus Vivendi, entre la Santa Sede y la República, el nombramiento de nuevos obispos y el traslado para las sedes principales, pasan por el Despacho del Presidente para el ‘placet’ correspondiente, si transcurridos algunos días hábiles no hay respuesta del ejecutivo, se interpretará como un voto favorable al candidato, presentado por la Santa Sede. 

En 2005, después de dos años de sede vacante en Caracas y la negativa presidencial contra Porras, eligen como arzobispo a Jorge Urosa Sabino, repitiendo el traslado de Valencia a la capital, como en tiempos de Alí Lembrún. El gobierno no conocía directamente a Urosa y hasta el mismo Chávez fue a recibirlo con honores de primera línea en el Aeropuerto de Maiquetía. 

Chávez y Urosa a su llegada como cardenal 2006 – Fuente: Alfa y Omega

Trece años después y como en una especie de punto de honor para la historia, el Papa Francisco designa a Porras como Administrador Apostólico de Caracas, prelado que elevó a Cardenal en 2016 y que provocó una nota de protesta desde Miraflores al Vaticano. 

Porras tiene 73 años, por ello para muchos era impensable para suceder a Urosa, sin embargo la lista cardenales que mantienen funciones pasado la edad canónica de jubilación podría ser tan larga que no habría nada de extraño en pensar que el administrador apostólico pasase a Arzobispo y gobernar por unos siete años Caracas.

Sería por una parte, una forma diplomática de la Santa Sede de evitar el veto a Porras para la sede arzobispal de Caracas o el tiempo necesario para seguir buscando un candidato que se ajuste al perfil del Papa Francisco, que por lo previsto, no fue encontrado. 

La influencia de Porras en el episcopado es evidente y su liderazgo continental también lo es, habría que ver cómo se desenvuelve ahora desde Caracas, y cómo le hace frente al gobierno de Maduro que apuesta a mejorar las relaciones con la Santa Sede con gestos nunca vistos en las respuesta de consultas a obispos. 

La mano de Porras se ha visto también en algunas designaciones en el episcopado como con Luis Enrique Rojas como auxiliar de Mérida, Juan de Dios Peña como obispo de El Vigía San Carlos, vacante por el traslado de José Luis Azuaje en 2013 a Barinas y que solo cinco años despúes es enviado a Maracaibo, sumando además a otros nombres de obispos de congregaciones religiosas y no de clero diocesano. 

Urosa sale de la arquidiócesis por límite de edad, al menos tres de su auxiliares están en sedes titulares como Fernando Castro en Margarita, Luis Tineo en Carora, y el joven Jesús González trasladado hace unos días para la Arquidiócesis de Cumaná pero al parecer no influyó en la decisión para su sucesor. 

El otro dato importante de la designación de Porras, y que para los no conocidos en el tema pasará desapercibido, es el tipo de Administración Apostólica, no como “Sede Vacante”, que era lo esperado ante la renuncia de Urosa, ni como “Sede Plena” como si Urosa estuviese imposibilitado para ejercer la función pastoral en la capital, sino con la indicación “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis”, es decir, el gobierno ejercido en la Iglesia en Caracas en nombre del Papa, lo que resulta en la práctica un vicario del pontífice en Venezuela. 

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