#PapaFrancisco: “En América Latina hay gobiernos débiles, muy débiles”

Papa Francisco en vuelo de regreso de Asia 2019 – Fuente: EFE

Rixio G Portillo – @Rixiogpr.- En el vuelo de regreso de su gira por Asia, el Papa Francisco fue consultado sobre la situación que atraviesa Latinoamérica y expresó la voluntad de la Santa Sede para participar como mediadora en los diferentes conflictos del continente. 

Para nadie es un secreto que uno de los mayores desafíos del pontificado de Francisco ha sido el manejo diplomático en su propio continente, el tener que hacer de profeta en su tierra, sin fracasar en el intento, más allá del adagio bíblico.

A solo meses del inicio del pontificado el Vaticano mantuvo conversaciones en secreto entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba para el deshielo de las relaciones, las cuales habían sido interrumpidas por la provocación bélica de la década de los 60, al inicio de la revolución cruenta de los Castro y sus aliados de la Unión Soviética.

Juan XXIII fue cauteloso y a pesar de que se emitió el decreto de excomunión contra el dictador comunista, Fidel Castro, la Santa Sede no cerró la nunciatura y se mantuvieron las relaciones diplomáticas con la isla. Por lo que el apoyo a las negociaciones entre Barack Obama y Raúl Castro, cincuenta años después, fue un signo de la influencia de Bergolio en su propio continente. 

Sin embargo no en todos los frentes la estrategia ha resultado positiva, en Venezuela, el segundo conflicto enfrentado por la maquinaria diplomática del Vaticano en tiempos de Francisco no se ha logrado un desenlace a la crisis, la intervención del diálogo en 2016 fue infructuoso, y a pesar de que la Santa Sede mantiene una “neutralidad positiva” en el conflicto,  no se ha concretado una posible solución. 

Venezuela ha estado presente en la agenda papal durante los años 2016, 2017 y 2018, inclusive este último año recibió a los obispos del país en visita ad limina apostolorum y designó como número tres del Vaticano al prelado venezolano Edgar Peña, es decir, que sin ninguna duda el Papa conoce de cerca y con detalles preciso lo que ocurre en el país.

El segundo problema en el continente de mayor relevancia ha sido Nicaragua, una cruenta persecución contra la iglesia y hasta el exilio de un obispo, Mons. Silvio Báez, siguen poniendo a prueba la diplomacia de Francisco.

En el caso Venezuela, Mons. Aldo Giordano, nuncio apostólico, ha sido centro de críticas sin embargo goza del respeto de la comunidad católica. Lo contrario de Mons. Waldemar Stainslaw Sommertag, nuncio en Nicaragua, premiado por funcionarios de Ortega por su rol en los conflictos del país. 

La pregunta de la periodista Valentina Alazraki de Televisa en el vuelo papal fue sobre qué está haciendo el Papa ante la ola de violencia en países como Bolivia, Nicaragua, Chile y Venezuela, por lo que la respuesta del pontífice es significativa, pues revela la visión de Francisco para poder incidir en la vida política de su continente.

Lo que está sucediendo en Chile me asusta, porque Chile está saliendo de un problema de abusos que ha causado tanto sufrimiento y ahora un problema de este tipo que no entendemos bien. Pero está en llamas, como usted dice, y debemos buscar el diálogo y también el análisis. Todavía no he encontrado un análisis bien realizado de la situación en América Latina y también hay gobiernos débiles, muy débiles, que no han logrado poner orden y paz, y por eso llegamos a esta situación”. precisó el pontífice.

En Bolivia después del fraude que llevó a Evo Morales a renunciar a la presidencia y a exiliarse voluntariamente en México, han aumentado los episodios de violencia, a pesar de que ya se vislumbra una solución electoral. Por su parte, los obispos del país han sido enfáticos en que la salida de Morales de la presidencia no se produjo por un golpe de estado. 

En Chile las protestas de octubre y noviembre de 2019 también han causado miles de víctimas, sin embargo ni la iglesia local ni el Vaticano ha intervenido mayoritariamente en la búsqueda de una solución, más allá de los pronunciamientos públicos. El deterioro de la imagen de la iglesia entre los chilenos y los recientes cambios en la nunciatura y de la misma sede de Santiago que no posee un obispo titular sino un administrador apostólico, pueden ser la razón. 

A la lista de conflictos se suma Colombia, en la que el Vaticano participó como observador en las conversaciones para el Acuerdo de Paz, inclusive con la visita del Papa Francisco en 2017 cuando el proceso ya estaba blindado y consolidado. 

En 2019 también Ecuador fue escenario de protestas, pero tampoco fue necesaria la participación directa de la Santa Sede. 

El Papa también menciona a Brasil, el distanciamiento entre el Vaticano y Bolsonaro ha sido evidente, el jefe de estado tenía previsto asistir a una de las Eucaristías durante el Sínodo Amazónico, pero prefirió no hacerlo a pesar de estar en esos días en Roma. La Santa Sede había enviado a la toma de posesión de Bolsonaro al nuncio apostólico en Ecuador, Andrés Carrascosa, como gesto de cortesía de primera línea. 

Para cerrar el panorama de la diplomacia de Francisco en el continente es necesario hacer mención de las frías relaciones con Argentina durante el gobierno de Macri, y cómo desde la página Facebook del arzobispo Victor “Tucho” Fernández pidió “dejar al Papa tranquilo” y se cuestionó si realmente vale la pena una visita papal a su tierra natal.

¿A quién se le puede ocurrir que venga a la Argentina, a exponerse y desgastarse inútilmente? A su edad, seguramente pensará en qué quiere invertir los pocos años que le quedan. ¿Tendría sentido venir aquí a entregarse a una carnicería?” se pregunta el prelado. 

“Para darle palos a él (al Papa Francisco) se unen, paradójicamente, los ultraconservadores, los neoliberales más fanáticos y la izquierda troskista, incluyendo unos cuantos católicos entre los primeros. Y no creo que sea para defender los valores republicanos. Tienen intereses diversos, pero los junta el mismo enemigo” concluye el arzobispo Fernández, cercano colaborador del pontífice y promovido durante su pontificado. 

Lo grave es que las palabras del Papa reflejan no solo a gobiernos débiles, sino instituciones débiles y por ende democracias débiles que no terminan de concretar un proyecto político común de desarrollo, sino una pugna ideológica con millones de víctimas y un continente incendiado por los conflictos humanitarios. 

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